Modelo de contrato individual de trabajo o contrato laboral en México (plantilla para dueños de empresa y RRHH)
Todo contrato de trabajo en México comienza con lo más básico: la identificación de las partes. Esta sección identifica formalmente al Patrón (la empresa) y al Trabajador (el empleado), y es el cimiento de toda la relación laboral.
Aquí se registran los nombres, RFC, CURP y el Domicilio Fiscal de ambos. Más que una simple formalidad, el Artículo 25 de la Ley Federal del Trabajo establece estos datos como elementos esenciales del contrato. Son requisitos legales que definen oficialmente a las partes involucradas ante la ley.
¿Sabías que un simple error en un apellido puede detener un trámite en el IMSS? Es vital que estos datos coincidan exactamente con las identificaciones oficiales. Un dato incorrecto puede invalidar cláusulas o generar problemas fiscales y de seguridad social, convirtiéndose en un riesgo directo para tu empresa.
Cláusula 2: Definiendo el Servicio: El Puesto, Lugar y Funciones Clave
Una vez identificadas las partes, es crucial detallar el trabajo a realizar. Si esta sección se redacta de forma vaga, puede convertirse en una fuente de conflictos. Por ejemplo, si el contrato solo menciona «Asistente Administrativo», un colaborador podría negarse a realizar una tarea específica argumentando que «no está en su contrato», y legalmente tendría razón.
Para evitar ambigüedades, la descripción de servicios debe ser clara. En lugar de usar términos genéricos como «tareas de oficina», especifica las 3 a 5 responsabilidades principales del puesto, como «elaborar facturas, gestionar archivo físico y digital, y agendar reuniones». Esto define expectativas, facilita futuras evaluaciones de desempeño y protege a la empresa de malentendidos sobre el alcance del puesto.
También es vital especificar el «Lugar de prestación de servicios», indicando el domicilio exacto del centro de trabajo. Si el puesto es remoto o híbrido, el contrato debe reflejarlo para cumplir con las normativas de teletrabajo. La claridad sobre qué hará el empleado y dónde es la base, pero falta definir su duración.
¿Contrato Indeterminado o Determinado? Elige el Tipo Correcto para Evitar Riesgos
La duración del contrato es una decisión clave. En México, la ley favorece la estabilidad laboral, por lo que el contrato de trabajo por tiempo indeterminado es la regla general. Esta opción, sin fecha de fin preestablecida, es la correcta para todos los puestos permanentes de tu empresa.
Existen excepciones, pero deben estar plenamente justificadas por la naturaleza del trabajo. Los principales tipos de contratos laborales en México son:
- Tiempo Indeterminado: La regla general. Úsalo para puestos permanentes sin fecha de fin.
- Tiempo Determinado: La excepción. Solo si se sustituye a otro trabajador o la naturaleza del trabajo lo exige (ej. cubrir una incapacidad por maternidad).
- Obra Determinada: Para un proyecto específico con un final claro (ej. construir un sitio web o realizar un evento puntual).
Aquí es donde muchos cometen un error costoso. Usar un contrato temporal para un puesto que en realidad es permanente es un riesgo enorme. Si el contrato termina y no lo renuevas, legalmente se considera un despido injustificado, lo que te obligaría a pagar una liquidación completa al trabajador.
Elegir correctamente el tipo de relación laboral protege tu negocio de futuras disputas. Con la duración del contrato ya definida, el siguiente paso es establecer claramente las condiciones económicas y de tiempo.
Cláusula de Salario y Jornada: Cómo Establecer Pago y Horarios Conforme a la Ley
El contrato debe especificar el monto exacto del Salario. Un error común es no aclarar si la cantidad es bruta o neta. Para evitar malentendidos, el contrato siempre debe indicar el salario bruto, ya que es la base para el cálculo de impuestos y aportaciones al IMSS. Ser claro desde el principio protege la relación laboral y previene futuras disputas.
Respecto a la Jornada de Trabajo, es fundamental definir los días y el horario con precisión. Por ejemplo: «de lunes a viernes de 9:00 a 18:00 horas, con una hora para descanso y alimentos». Esto es crucial, pues la Ley Federal del Trabajo establece un máximo de ocho horas para la jornada diurna. Un horario bien definido es tu mejor defensa contra reclamos de horas extra no autorizadas.
Finalmente, el Periodo de Pago establece si el sueldo se entregará de forma semanal, catorcenal o quincenal, dando certeza al trabajador por escrito. Una vez acordados el sueldo y los horarios, es momento de definir las prestaciones obligatorias que complementan la remuneración.
Más Allá del Salario: Las Prestaciones de Ley que Tu Contrato DEBE Incluir
La Ley Federal del Trabajo exige que el contrato especifique las prestaciones mínimas. Omitirlas por escrito es un error grave, incluso si planeas otorgarlas. Estos son los elementos que nunca deben faltar:
- Días de descanso: Al menos un día de descanso por cada seis de trabajo.
- Vacaciones y prima vacacional: Mínimo 12 días pagados el primer año y una prima del 25% sobre el salario de esos días.
- Aguinaldo: Equivalente a 15 días de salario como mínimo, a pagarse antes del 20 de diciembre.
- Capacitación y adiestramiento: La obligación del patrón de proporcionar formación al trabajador.
Es fundamental incluir una cláusula sobre Capacitación y Adiestramiento, aunque aún no tengas un programa formal. Incluirla demuestra tu compromiso con los requisitos legales, sienta las bases para el desarrollo del empleado y te protege ante inspecciones laborales.
No documentar estas prestaciones, incluso si las pagas puntualmente, deja tu contrato legalmente incompleto y te expone a sanciones. Piensa en estas cláusulas como la base de una relación laboral sana y conforme a la ley. Ahora, veamos las cláusulas que protegen activamente tu empresa.
Las Cláusulas «Salvavidas»: Protegiendo la Información y Activos de Tu Empresa
Más allá de las obligaciones legales, un buen contrato también protege tu negocio. ¿Qué pasaría si un empleado clave se va a la competencia con tu lista de clientes? La Cláusula de Confidencialidad lo impide legalmente, obligando al trabajador a no revelar información estratégica como precios, procesos internos o bases de datos. Es una de las cláusulas más importantes para salvaguardar tu ventaja competitiva.
De manera similar, otro activo crucial es el conocimiento que se genera internamente. Si tus empleados crean, la Cláusula de Propiedad Intelectual es fundamental. Esta estipula que cualquier desarrollo, diseño, código o contenido generado como parte de sus funciones pertenece a la empresa y no a la persona que lo creó.
Estas cláusulas no son relleno. Son un seguro para tus activos intangibles, aquellos que no puedes tocar pero que a menudo son los más valiosos. Una vez que estas protecciones están incluidas, el último paso es formalizar el acuerdo.
El Cierre del Contrato Laboral: Firma, Copias y Pasos Finales
Más allá de un machote de contrato laboral simple, ahora tienes el conocimiento para convertirlo en un escudo para tu empresa. Ya no se trata solo de llenar campos en blanco, sino de establecer reglas claras que protegen tu negocio y formalizan la relación con tu equipo desde el primer día.
El paso final es crucial. Asegúrate de que tanto tú como el trabajador firmen cada hoja del contrato. Cumple tu obligación legal de entregarle una copia; este acto es fundamental para tu defensa. Tu propia copia firmada es la prueba más sólida de los acuerdos pactados.
Entender cómo hacer un contrato de trabajo legal, sin la antigua preocupación del registro ante la junta de conciliación, te da tranquilidad. Has transformado un requisito en la base de una relación profesional sólida y ahora puedes contratar con la certeza de estar protegido.
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